Escultores

Talleres arte sacro de Olot
Talleres arte sacro de Olot

A mediados del siglo XX se produce un aumento de cofradías en la Semana Santa abulense. Estas cofradías tenían muy poco poder adquisitivo, pero les movía una gran ilusión por llevar adelante sus proyectos.

Alguna de ellas, ante la imposibilidad de encargar nuevos pasos a escultores, al no disponer de medios económicos, se vieron en la necesidad de acudir a encargar sus imágenes en los Talleres de Arte Cristiano de Olot o en comercios especializados en arte religioso, mucho más económicos que los escultores. Así sucedió a la cofradía de la Juventud Católico Antoniana y con la Cofradía de Ferroviarios de San Antonio, con sede en el Convento de San Antonio de Ávila que encargaron tres pasos (“Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén” para el Domingo de Ramos, “La Virgen del Mayor Dolor” y “El Calvario para el Martes Santo).  

HISTORIA
La industria de los Santos en Olot es fruto de varias circunstancias. En el año 1850, en Olot, había una actividad textil muy importante (algodoneros, tejedores, etc.) proveniente de la industria de las indianas. Fruto de ésta, encontramos una base artesanal asentada.

Para apoyar esta industria, se había fundado la Escuela Pública de Dibujo (impulsada por el obispo Lorenzana en 1783), que enseñaba a los jóvenes aprendices las artes gráficas de las indianas. Más tarde, el artista Joan Carles Panyó fue director de esta escuela durante muchos años y ejerció una gran influencia sobre numerosos discípulos.

Por otra parte, a finales del siglo XIX se vivió un periodo de recuperación religiosa, ya iniciado por Balmes, que hace que la iconografía estuviera muy arraigada a la cultura occidental en general y a la catalana en particular. Los hermanos Vayreda y el abuelo Berga recogen este legado y lo transforman en una nueva industria: la imaginería religiosa.

Los hermanos Joaquim y Mariá Vayreda y Vila, que frecuentaban París con motivo de sus actividades artísticas, asimilaron allí un tipo de iconografía conocida con el nombre de “Arte de San Sulpicio”, dado que lo desarrollaban buen número de artistas instalados en el barrio parisiense que lleva el nombre del santo. Joaquim Vayreda, junto con el también pintor J. Berga y Boix, llevó a cabo un ensayo técnico destinado a dar ocupación a los alumnos aventajados de la Escuela de Dibujo de Olot, ofreciéndoles la posibilidad de desarrollar profesionalmente su capacidad artística.

De esta mutua colaboración nació la primera industria de imaginería religiosa, que arraigó acto seguido en la población y constituye actualmente una de sus actividades artesanales más peculiares y conocidas. En 1880 la sociedad se llamaba “Vayreda, Berga y Cia”, que se transformó dos años más tarde en “EL ARTE CRISTIANO”. Numerosos artistas, entre los cuales se encuentran escultores con prestigio internacional han pasado por los talleres de esta empresa decana (entre los escultores que trabajaron en estos talleres cabe destacar entre otros a Joaquín Claret, Miguel Oliveras, Juan Llangostera, Miguel Bay, Eusebio Arnau, los hermanos Juan y José Clará, Felipe Coscolla, Joaquín Ferrés, Narciso Salgueda, Leoncio Quera, Alberto Rosa y Fray José María de Vera)  creando imágenes que han dado prestigio a la marca y han estado también exportados a varios países de los cinco continentes. Los impulsores del Arte Cristiano aprovecharon pues todas estas circunstancias y crearon una industria en aquellos momentos novedosa y prospera. Tanto así, que pronto encontramos otros ejemplos en el mismo sentido (hasta 20 talleres a principios del siglo XX). 

Las estatuas realizadas en pasta de cartón madera tienen la concesión afirmativa por parte de la Sagrada Congregación de ritus e indulgencias, y, por tanto, la consideración de material noble y venerable.

TRADICIÓN
La industria de los Santos, que ahora vemos como un anacronismo, fue por tanto en su día innovadora. Si hacemos un repaso a las tradicionales formas que se utilizaban a mediados del siglo XIX para amoldar las imágenes y los materiales empleados, nos damos cuenta que la industria de santos de Olot y, particularmente de “El Arte Cristiano”, serian innovadores al introducir un nuevo material y una nueva técnica de moldeaje,  en concreto nos referimos a la pasta de cartón madera, que representó una mejora sustancial en la producción de imágenes, pues suponía: menos tiempo de moldeaje, más ligereza en las piezas y más resistencia del material.

Así pues, aplicando principios elementales y aprovechando las circunstancias, se desarrolló una industria que llega hasta nuestros días. Esta industria vivirá un tiempo de esplendor y prosperidad, fruto de la cual se desarrollan experiencias parecidas en toda la zona. Al mismo tiempo, como toda la industrial influyente, desarrolló también una serie de oficios a su alrededor. Entre estos, es muy destacable la tradición artística que han seguido muchos olotenses y que, merecidamente, es conocida en todas partes.    

OBRA E IMAGINERIA
El primer paso en la producción de la imagen es la creación del modelo original. En el pasado, el taller disponía de una sala sólo para los escultores, que esculpían en barro o talla los moldes que les pedían.

Hoy, lo que se suele hacer son modificaciones de los modelos ya existentes. Así se aprovechan imágenes antiguas para hacer otras nuevas, cambiando sólo los atributos, fragmentos o colores. Además, el taller dispone de un servicio externo para realizar nuevos modelos en talla de madera. El proceso actual de fabricación de las imágenes de serie producidas en los Talleres de Arte Cristiano de Olot es el siguiente:

MODELO
Del modelo original se saca un primer molde, que será la base para hacer la reproducción en serie. Estos moldes van sujetados por un contramolde que llamado charpa. Las charpas se hacen con pasta, arpillera y madera que sirven de refuerzo. Normalmente, se hacen 2 charpas y 2 moldes para cada imagen, que representan el negativo de la cara y la espalda de la imagen.

MOLDEADO
Una vez se ha obtenido el molde de gelatina, el siguiente paso es amoldar la imagen en pasta de cartón madera. Por lo tanto, lo que se hace es recubrir el molde de gelatina con esta pasta, sin rellenarlo demasiado para evitar peso excesivo. Una vez la primera capa se ha secado se dará una segunda mezclada con arpillera y las imágenes grandes se refuerzan con dados de madera. A continuación, se pone pasta alrededor de las dos partes del molde y se procede a su cierre.

Cuando la pasta está lo suficientemente seca, se saca del molde de gelatina y se obtiene la imagen sin pulir, pues se ven las juntas de las 2 caras y en muchos casos todavía poner los fragmentos que se han amoldado separadamente. Se utiliza la misma gelatina tanto para hacer los moldes como la imagen.

RETOQUE
La imagen de pasta cartón madera se tiene que pulir y acabar. Esto se hace en la sala del retoque, donde los operarios afinan sus contornos y le ponen los ojos de vidrio y los fragmentos que necesita.

En esta sala hay el trabajo más desagradecido de todo el proceso puesto que una imagen se revisará diez veces y siempre se encontrará algún defecto. Esta tarea no se ve cuando está acabada, pero es muy importante. Para podernos hacer una idea, la mitad de los trabajadores del taller “El Arte Cristiano” está en esta sección. Las herramientas que se utilizan son básicamente: papel de vidrio, gubias y pasta.

PINTURA
Tras pasar por la sala de retoque la imagen ya se puede pintar. El proceso de decoración incluye muchas variantes, según la clase que se quiera obtener.

El proceso de pintura es manual. Pero antes se da a todas las imágenes una primera capa con aerógrafo que impermeabiliza la figura y permite dar más movilidad al pincel. Este proceso recibe el nombre de “encarnado”.

Las pinturas que se hacen servir son generalmente al óleo (con aguarrás) y en algunos colores o modelos concretos también se utilizan pinturas plásticas.

Explicado el proceso y la historia de los Talleres de Arte Cristiano de Olot, en la Semana Santa abulense existen, procedentes de estos talleres, los siguientes pasos:

Representa el momento en que Jesús entra triunfante en Jerusalén a lomos de una borriquita entre las aclamaciones del pueblo que lo recibe con palmas. Las cuatro figuras que componen el conjunto son: la principal de Jesús a lomos de la borriquita, un niño que observa el paso del Señor, una joven extiende el manto a los pies de la borriquita y una mujer con un niño en brazos aclama a Jesús con una palma de la mano.

El autor del molde de Jesús sobre el pollino fue Jaime Martrus y Riera (Manresa, 1883 – Barcelona, 1966), prolífico artista que figuró como director técnico, escultor dibujante y medallista.  El resto de las figuras corresponden a los moldes realizados por Joaquín Claret.       

 EL MUSEO DE LOS TALLERES DE ARTE CRISTIANO DE OLOT
Ocupando el primitivo edificio del siglo XIX, de arte neogótico y de alto valor histórico y arquitectónico, que sirvió inicialmente como fabrica en la planta inferior y como vivienda de los hermanos Vayreda Vila en las plantas superiores, se ha constituido el “Museo de los Santos de Olot”, con el objeto de dar a conocer la actividad de la manufactura de imágenes religiosas.

El Museo de los Santos de Olot es un centro patrimonial que tiene como objetivo dar a conocer la producción de imágenes religiosas de Olot. Este museo pretende contribuir de forma indirecta al desarrollo de esta actividad y tiene como intención convertirse en un punto de contacto e interrelación entre los diversos colectivos de la ciudad que desarrollan actividades entorno a la imaginería religiosa u otros temas afines.

En la visita al museo permite encontrarse “dentro” de un taller en plena actividad, con salas dedicadas a iconografía, pintura y decoración, moldeo, retoque, charpas, moldes originales y líneas de producción.

También puede contemplarse una colección de imágenes de santos y pasos de Semana Santa, figuras de belén, etc.